Bahía de Patanemo

Considerada como una de las bahías más bella de Venezuela y la mejor del estado Carabobo por su sin igual combinación de paisajes, es una perla escondida del Caribe. La bahía está rodeada de montañas verdes que contrastan con el azul intenso del mar, una laguna boscosa que se abraza con una sábana seca que sirve de equilibrio natural y al otro extremo se limita con un río que sirve de puerto para los pescadores locales; la bahía en sí se encuentra en un estado casi salvaje y Gracias a Dios, poco explotado por el hombre, que permite disfrutar de todo el esplendor de su naturaleza.

 

Playa

 
Entrada al cocotal

Al entrar a la playa le recibe un cocotal ancestral que sirve de amplio estacionamiento, donde cualquier vehículo puede transitar, son sólo pocas las zonas donde la arena es tan suave que el carro se puede pegar, por ello se recomienda mantenerse lo más alejado de la orilla y estacionarse cerca de algún kiosco, sin pasar los cauchos sembrados que sirven de freno para que los rustiqueros no entren a la orilla. A lo largo de toda su orilla están ubicado cerca 30 kioscos, rústicos y autóctonos, bellos y desparramados, quienes atienden al visitante con una sonrisa ofreciéndole sus servicios y los productos de la zona. La larga playa tiene una longitud de 800 mts, de arena blanca, donde los kiosqueros siembran sus toldos con sillas para que los temporadista se protejan del sol, y los vendedores ambulantes de ostras y artesanía la recorren de punta a punta ofreciendo su mercancía.

 

 

 

Servicios Públicos

El horario de la playa es desde las 7:00 a.m. hasta las 5:00 p.m. todos los días. Acceso y parada de transporte público (que sale desde el Terminal de Pasajeros de Puerto Cabello “Juan José Flores”), en el portón de la playa el INCRET cobra entrada a la playa, quienes velan por la seguridad del visitante.

Amplio estacionamiento a todo lo ancho y largo del cocotal. La playa cuenta con 3 baños públicos, detrás de los quioscos en la zona de estacionamiento. Carece de sistemas de duchas de agua dulce y servicio eléctrico.

La playa cuenta los fines de semana y en temporadas con salvavidas ubicados en las torres. La limpieza de la orilla se debe gracias al personal de la Asociación Civil Patanemo Turismo y Servicios (ASOCIPATYS).

 

Más de 800 metros de arena

El mar es de agua cristalina de color variable, generalmente verde esmeralda o azul turquesa, es una playa oceánica, de oleajes que varían según la época del año, el clima o la luna. Al ser mar abierto se presentan casi siempre, fuertes corrientes y resacas, que pueden ser peligrosas para quienes noconocen el mar, o no acatan las señales de bandera roja o de los salvavidas; pero esto no significa que a todo lo largo de la playa sea así. La zona derecha de la playa, donde desemboca el río Patanemo y se ubican los pescadores, es la zona de menor oleaje y más tranquila al estar protegida por la montaña, pero igual se debe tener cautela con las corrientes que genera el río. Esta tranquilidad es la zona donde salen los peñeros con los distintos destinos que busca el visitante. Esta es la zona destinada generalmente para las excursiones que vienen en autobús.Por el contrario, la orilla occidental de la playa (hacia la izquierda), es la más concurrida por todo tipo de surfistas y atrevidos, al presentarse un oleaje mayor donde las olas pueden dar un buen revolcón a sus visitantes o un gran susto por sus fuertes corrientes!

Patanemo tiene la fama de ser una playa peligrosa por sus fuertes resacas y oleaje, por ello siempre es recomendable averiguar cuál es la zona idónea para bañarse y pasar un tranquilo día de playa.

Si no conoce el mar, pregúntele al lugareño, kiosquero o al salvavidas, cuál es la zona más segura para bañarse, que seguro le responderá con confiabilidad.

Pueblo de Patanemo

Cacao patanemeño

Es un pueblo pequeño y olvidado en el tiempo, ubicado en el litoral oriental del municipio Puerto Cabello del Estado Carabobo, enterrado en el final de un valle que se abre al mar, rodeado de altas y verdes montañas donde le llega una sola la carretera, la cual no lleva a ningún otro destino, permitiendo que el pueblo se mantenga en las raíces de sus tradiciones y la tranquilidad lejana de la ciudad, ello permite que mantenga en vigencia el rumor del origen de su nombre, Patanemo: Paz tenemos!

Futuros Tostones!

La parroquia de Patanemo está conformada por distintos asentamientos: Los Caneyes, Brisas del Mar, Primavera, Ibarra y el pueblo. Con una población aproximada de 3300 habitantes, sin contar los últimos asentamientos ubicadas en el contradictorio nombre del Vaticano.

La base de su actividad económica es agrícola, producen naranjas, plátanos y en una de época fue muy famoso por su cacao; tienen algo de ganadería y por supuesto, pesca artesanal. El turismo se ha desarrollado en condiciones muy básicas por falta de planificación y de servicios básicos como cloacas y distribución de agua, pero a pesar de todas las penurias el lugareño se esmera por atender bien a su visitante.

Patanemo es rica en el acervo cultural donde por tradición ancestral repican los tambores con la Fiesta de San Juan Bautista y la devoción al Santísimo Sacramento con los Diablos Danzantes.

Tradiciones

Diablos Danzantes

La tradición del diablo danzante en Venezuela proviene de la más solemne celebración de la España medieval: el culto al Santísimo Sacramento, que reunía figuras de diablos y monstruos para escenificar la rendición del mal ante el Altísimo. En América el mestizaje convirtió esa devoción en expresión de religiosidad popular. Asi nació la hermandad del diablo danzante, que festeja, por promesa, el día de Corpus Christi; fiesta móvil ubicada entre mayo y junio, no incluye al diablo festivo del carnaval de El Callao, los de San Hipólito (Barinas) y otros.

 

Diablos Danzantes de Chuao

La fiesta de Corpus, se celebró, desde fecha imprecisa, en distintas poblaciones del país, mientras desapareció de muchos lugares, se mantuvo en Cata, Cuyagua, Chuao, Naiguatá, Ocumare de la Costa, Patanemo, San Millán, San Rafael de Orituco, Tinaquillo, Turiamo, San Francisco de Yare y en otras aun no integradas a la cofradía. Asi, gracias a la tradición oral, la fiesta arraigó en haciendas coloniales del centro del país y alrededores, que concentró buena parte de la población esclavizada, que acudía a las hermandades de diablos danzantes para recibir apoyo en casos de enfermedad y muerte.

 

Hoy, si bien todas las diabladas mantienen la esencia de la fiesta, la tradición marcó rasgos particulares en el ritual y en los llamativos trajes y máscaras de cada una de ellas, de modo que ningún país posee tal variedad de diablos.

 

El día de Corpus los devotos salen, con sus vestimentas, a cumplir la promesa de danzar por las calles del pueblo, celebrar la misa y salir en procesión con el Santísimo; algunas diabladas realizan velorio, bautizo y octavita.

 

En el nuevo milenio las cofradías integraron la Asociación de Diablos Danzantes de Venezuela, que cada año reúne a sus miembros, por turno, en una de las poblaciones celebrantes para escenificar su ritual; además realizan encuentros regionales. Ésta Asociación tramitó ante la UNESCO el reconocimiento como Patrimonio oral e intangible de la Humanidad el cual ya es un hecho hoy en día.

 

 

Diablo danzante de Patanemo
Diablos Danzantes de Patanemo

En Patanemo, pequeña población costera del estado Carabobo, se afirma que la tradición de sus diablos danzantes lleva unos 460 años ininterrumpidos.

Allí el ritual e Corpus Christi  cubre una semana, desde el tradicional velorio de la víspera, hasta el jueves de octavita. Asi, el miércoles, al amanecer, se monta el altar en la Casa de la Cultura. Y a mediodía, mientras se encienden allí las lamparas del altar, tres diablos simbolizan el inicio de la ceremonia ante la iglesia. Por la noche  la Casa de la Cultura, espacio ya insuficiente para la asistencia de la comunidad, reúne mas de medio centenar de diablos en la última práctica o ensaye. Al finalizar, hacia la medianoche, los asistentes disfrutan del sancocho, café, chocolate y tradicionales bebidas para pasar la noche en vela.

 

Niños practicando para San Juan

En la mañana de Corpus los cofrades toman un baño en el rio y, después de ser santiguados por los capataces, visten coloridos trajes: camisa manga larga y pantalón estampados, capa — que no debe ser verde, morada ni negra porque atrae daños a la persona–; ademas de mascara, alpargata o abuelitas, medias de colores y cencerros; en mano llevan maraca y maneador, que marca en el cuero, con nudos, los años de promesa pagados. En Patanemo, hay que aclarar, se suma un año de gracia al tiempo de promesa ofrecido.

 

Para comenzar el recorrido los capataces entregan el grupo a su protector, el Perrero. Al ritmo del cuatro, la diablada danza entonces por las calles, hasta el atardecer; así rinden al Santisimo ante las puertas de la iglesia, sin entrar, ademas de visitar las casas de los diablos y la de la Sayona. De lo solemne al juego, se acompañan con la danza de camino, del mono, del borracho, del muerto, la cruz de caravaca, el galerón y el esporádico palo de cinta. El domingo son invitados a la misa de los diablos de San Millan, en Puerto Cabello. El ritual cierra el jueves de octavita, al apagar las luces del altar.

 

La hermandad esta encabezada por el Primer Capataz, Segundo Capataz, Tercer Capataz o Perrero, Capataz de Danza, Guitarrero, y una ayudante también vitalicia, la Sayona, que no lleva traje de diablo. Para asuntos administrativos la asamblea elige una Junta Directiva. El rico universo de creencias  mágicas y símbolos que distingue al diablo danzante de Patanemo es un legado ancestral preservado por tradición oral.

Fuente: Casa de la Cultura de Patanemo
Textos: Sonia García